El artificio de la escritura / The artifice of writing


domingo, 16 de marzo de 2008

La perfecta brevedad

Cuando escribo una estrada para mi blog la proyecto como un texto de tamaño limitado, como debe ser un escrito que se pueda leer casi a la pasada. Me lo dicta, precisamente, el paso ágil e impaciente de este ámbito nuevo –o relativamente nuevo—de la red universal y su infinita multiplicidad.

En el pestañeo nervioso de la pantalla caprichosa no hay tiempo para el pausado escribir apropiado a otros medios. Somos protagonistas de la era de lo inmediato y lo instantáneo. Nos debemos a la rapidez. Nuestro instrumento predilecto es el cronómetro y su pulsar urgente, sus alarmas.

Propongo, por eso, el texto breve y bien trabajado, labrado casi como un filigrana, por evitar lo dicho a la diabla en la impuesta fugacidad.

A mayor urgencia y premura mayor cuidado se ha de poner en la forma y su capacidad expresiva en la síntesis bien conseguida. Se equivoca quien piensa que la rapidez significa apuro, improvisación y un decir de pacotilla.

1 comentario:

Eduardo Valenzuela dijo...

"A maximis ad minima" De lo máximo a lo mínimo...
¡De acuerdo!