El artificio de la escritura / The artifice of writing


jueves, 29 de marzo de 2018

Intento de Jai ku


Ante la contemplación de la naturaleza pareciera hacerse necesario expresar la experiencia en imágenes y palabras. La tradición oriental las considera a ambas como formas ideales de expresión artística y espiritual.

Actualmente, y solo imitando el espíritu de las creaciones originales, puede uno acudir a la fotografía, tan a la mano desde que se lleva en el bolsillo el teléfono con el que tanto puede fotografiar lo contemplado como escribir lo que alguna vez fue solo privilegio de una delicada caligrafía.

Van aquí una simple foto tomada casi al azar y unos versos breves no menos espontáneos.




                                                                 Entre el follaje
                                                                 de verde nuevo el sol
                                                                 entibia el aire


miércoles, 28 de marzo de 2018

Intento de poema al estilo "siyo" (시조)










La rama sin hojas se inclina hacia el agua
tersa del estanque: se refleja en ella.
Sabe que ya pronto será primavera.


Tengo entendido que una de las formas antiguas de la lírica coreana es el "siyo", poema corto, al modo del hai ku y de formas tradicionales chinas. 

La foto, tomada a fines del invierno en un parque de San Antonio, gustó algo entre quienes la vieron. Me atrevo a volver a publicarla, esta vez acompañada de un intento de siyo, fallido, por cierto, y no sólo porque no cumple estrictamente con las reglas métricas que lo definen.

Trato en esta breve estrofa de reproducir esa brevedad de la observación característica de la forma que imito.

Todo arte, por obra de aficionado que sea, es un esfuerzo que rara vez resulta en la belleza y perfección a que tiende.

Sean esta foto y los versos que la acompañan un intento más de tantos, tantísimos . . .  

lunes, 5 de marzo de 2018

Frase lapidaria


Una de las técnicas preferidas de algunos retóricos engañosos es el hablar en oraciones lapidarias de impreciso sentido y vocabulario resonante. Me parece que un buen ejemplo de tal venalidad es el siguiente pronunciamiento de un prestigioso escritor con ese prurito de profeta y reformador que tanto escritor tiene: “El deber revolucionario de un escritor es escribir bien”.