El artificio de la escritura / The artifice of writing


domingo, 15 de mayo de 2022

Consideraciones sobre este blog

Fue en junio del 2007--hace ya tanto--que inicié este blog creyendo, pretensiosamente, que escribiría en él sabias observaciones sobre el arte de escribir, del que no sé con qué derecho me atribuía entonces la autoridad del experto. 

Hoy, quince años después--mi vanidad ya muy disminuida--comprendo lo iluso de mi plan original y reconozco que este blog no ha sido más que un ejercicio personal de escritura sin más objetivo que escribir y compartir, tal vez, mis caprichosas observaciones con quienes de chiripa lleguen a leerlo. 

En la vasta, casi infinita red de todo lo que se publica--sea en papel o en forma electrónica--un blog como éste existe apenas en la casualidad de una lectura al pasar y le importa a lo más a uno que otro que lo lee con algún interés y por lo menos a mí, su autor, que lo concibo y escribo ya sin pretensiones.

No se me pregunte por qué lo hago porque, a decir verdad, no tengo una respuesta sincera, ni podría tenerla: lo escribo porque lo escribo como quien rasguña su nombre con un clavo en el estuco de una pared vacía o en lo queda de un muro derruido en la escombrera.


martes, 3 de mayo de 2022

Justificación del blog


Escribir es un ejercicio de múltiples usos comunicativos y este sistema del blog aporta una forma ideal para quienes escribimos casi por compulsión y sentimos la necesidad de compartir lo que la palabra nos da al escribirla. 

Porque también sabemos que leer es un acto estimulante, dar al público lo escrito no nos parece una vanidad, aunque mucho de eso tenga el hacerlo.

Quisiera pensar que estas observaciones justifican el mantener un blog, aunque no parezca tener lectores. 

jueves, 21 de octubre de 2021

Los poderes del demiurgo

Querer crear--ese deseo intenso de interpretar la realidad circundante propio de fotógrafos y escritores--no basta; como no basta ver lo que a uno lo rodea. Falta hace para tomar la foto impactante ver lo impactante de la imagen en el entorno cotidiano; para escribir ese párrafo irreemplazable hace falta oír las voces con que las cosas dicen su presencia y los sucesos narran sus incidencias. Hace falta ver, por ejemplo, el orden militar de las sillas en el restaurante vacío o el color del gato al sol, el de sus ojos de ágatas verdes. Hace falta darse cuenta del silencio, que es aparente, como el tictac de un reloj distante en el tiempo tanto o más que en el espacio. Ver también y sentir la hermosa fealdad cansada de todo lo ajado. Oír el redoble de cajas destempladas y el contento ronroneo de un perro a gusto con su instante. No basta querer reproducir lo que se ve, lo que se oye, lo que se imagina. Crear requiere de algo más que los sentidos y algo más de lo que con ellos entiende la imaginación e inventa. Algo más hace falta: los poderes creativos de un demiurgo.