El artificio de la escritura / The artifice of writing


lunes, 2 de noviembre de 2015

Recuento

Comencé este blog hace ya más de ocho años por un capricho con mucho de vanidad y un tanto--no mucho--de sobria y cínica conciencia de lo irrelevante y pretencioso de lanzar periódicamente, urbi et orbi, unas pocas líneas personales al espacio inconmensurable de la red. 

No sabía exactamente qué esperar del ejercicio ni tenía para él otro plan que dedicarlo a comentarios relacionados con la cuestión que me llevó o concebir--o más bien copiar de otros--la idea de mantener un blog: la intrigante e insistente--al menos para mí--necesidad de escribir--o más bien de publicar--que nos aflige a tantos.

Ocho años después sigo en lo mismo: subiendo al blog, desordenadamente, sin mucha convicción y al dictado del capricho, notas que no resuelven nada porque no hay nada que puedan resolver. 

Las escribo porque escribir es una manía; las publico--el blog se supone que hace público lo escrito--porque publicar está, sin duda, en la base--es el motivo--de la obsesión con la palabra escrita.

¡Vaya uno a entender las ilusiones que nos motivan y los deseos que nos agitan! A cada cual nos impulsa--nos trae y nos lleva--un intríngulis irresoluble: fuerzas y desmayos,  ansias y desganas que nos habitan y nos recorren cuerpo y alma como un enjambre incesante de espíritus alborotados--mariposas intestinales, pájaros en vuelo, alados ángeles y demoníacos murciélagos--que no cejan en su juego disparatado y sin sentido.  


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Uno escribe porque como niño curioso en la noche de Navidad o en el día de su cumpleaños, sabe que va a recibir algo pero no sabe qué.

Quizás es aquella intriga que se apodera de nos cuando enviamos pensamientos u opiniones escritas a esa telaraña digital con cobertura universal, y de la que a cambio esperamos reacción de alguien cual mosca desprevenida husmeando la argentada geometría de su tejido.

O talvez sea la intriga del científico que coloca una lámina con una muestra de nuestras palabras bajo lente de microscopio y la escudriña detalladamente para intentar sonsacar alguna reacción del espécimen.

El barón

Ruth Martínez dijo...

Yo le sigo desde hace tiempo, hoy pude expresarlo personalmente, igual que usted, escribo a capricho, desordenadamente, no con el seguimiento que me gustaría, pero sin embargo, mantengo el deseo; le reitero, cada vez que me doy tiempo para leer lo que escribe, lo imagino, ahí frente al monitor, tecleando una a una cada palabra, enlazando sus pensamientos, tal vez al compás de un fondo musical, acompañado de un taza de café o té, distraído, perdido entre las líneas después de tal vez, un día agotador. Saludos estimado escritor, uno de mi sueños hoy se cumplió, pude estrechar su mano. (Dios existe!)