El artificio de la escritura / The artifice of writing


martes, 10 de junio de 2008

Libros y más libros

Ante el creciente aumento de programas y aparatos destinados a hacer un mejor uso de la tecnología, se podría pensar que el libro se bate en retirada y sus días están contados, como los de algunas de esas delicadísimas e insustituíbles especies vivas que el progreso va convirtiendo en fantasmas de un pasado que muchos idealizan como mejor que este complicadísimo presente en que nos debatimos entre la maravilla y la desesperanza.

Bellísimos objetos, los libros no desparecerán tan fácilmente ni tan pronto. Vaticinamos esto los convencidos de la utilidad del libro como objeto, es decir como forma de comunicar información, diferente a esta forma, también excelente, del sistema electrónico. A cada cual, libro y textos digital, le corresponde una función y un lugar en el mundo de las letras, las ciencias, el arte, la comunicación.

A la belleza y variedad del libro, así como a su facilidad de manejo, no las substituye ninguna otra forma. Las revistas y periódicos son variedades del mismo sistema y dan el mismo gusto al tomarlos y llevarlos de un lado a otro como material de lectura. Un buen sillón o una grata sombra bajo un árbol se complementan estupendamente con un libro y no se puede negar que un anaquel bien surtido decora muy bien una habitación y apaga los ecos y ruidos de la modernidad.

Si sólo por razones estéticas, el libro seguirá existiendo junto a las múltiples formas de publicación que la tecnología seguirá generando en el futuro. Va llegando el día cuando leer a un autor en un libro hará de la experiencia un redoblado placer: placer intelectual del texto y placer estético y arqueológico de usar un objeto de larga y prestigiada tradición que lo perpetúa. Leer un libro será, si no lo ha sido desde siempre, como beber de un vino recuperado del pasado y delicioso por su edad y por lo que evoca.

El libro, el material impreso, no es una especie en extinción. Todo lo contrario, vive más significativamente que nunca y se multiplica prolíficamente para gozo de la humanidad.







4 comentarios:

blog escritores sat dijo...

Santiago,
Ya regresaste? Bienvenido. Como te fue?
Muy acertada tu reflexión acerca del libro. Nada mejor que un buen libro para pasar el tiempo de espera en la antesala de un consultorio, con el peluquero o en el avión durante un viaje. Y la delicia de leer a la sombra de un árbol mientras la brisa te acaricia el rostro.
Tambien me encanta esa sensación única al entrar a una librería de libros usados y aspirar ese aroma a papel viejo, a veces hasta mohoso pero que a mi me huele a sabiduría.
Por cierto, me recomendaron un libro muy bueno: La sombra del viento, de Carlos Luis Zafón, donde el protagonista visita con su padre el cementerio de los libros olvidados. ¿Te puedes imaginar ese lugar mágico?
Un abrazo,
Bertha

blog escritores sat dijo...

CORRECCION:
ES CARLOS RUIZ ZAFON, no LUIS
fue dedazo, de plano.
Bertha

Eduardo Valenzuela dijo...

El futuro del libro: publicación individual a gusto del lector. Entraremos en el sitio de la casa editorial y podremos diseñar nuestro libro a gusto. O bien en una fina carátula de piel o una sencilla de cartón. Igualmente se nos dará la opción de descargarlo en audio para oirlo en nuestro reproductor o teléfono portátil, así como la opción más sencilla de imprimirlo al momento. Tomamos control de diseñar nuestros libros de acuerdo a nuestro gusto y bolsillo. ¡Qué bien!

Anónimo dijo...

Para mi amigo Santiago:

Ante todo, me dá mucho gusto saber que estás de vuelta de tu periplo al Cono Sur.

Estoy totalmente de acuerdo con tu opinión tocante a los libros, compartiendo aquel sentimiento único, bibliosensual que sólo proporciona el acariciar, oler y leer un libro.

Durante los años elementales de la tecnología digital, gran cantidad de personas tuvieron la osadía de pronosticar el fin del libro como herramienta de lectura tradicional, porque se dejaron llevar por su falso sentimiento tecnoromántico creyendo que ésta iba a reemplazarlo completamente. Lo mismo ocurrió con los discos compactos de video y otras fuentes de captura digital en relación al cine y el fin de los teatros tradicionales.

Felizmente, no fue así. De hecho, me parece que hoy en día existen más librerías que antaño, y con mayor cantidad de libros y temas, productos de la misma tecnología. Las técnicas de producción digital han permitido mejor color, mejor calidad y mejor precio. Simple prueba de ello, son las megalibrerías como Border's, Barnes&Noble y otras por el estilo.

Para un bibliomaniático consumado como yo, todo esto me tiene contento como enano con tacón alto.

Tu amigo Andrés