El artificio de la escritura / The artifice of writing


viernes, 23 de noviembre de 2007

El ocio de la escritura

Escribir tiene mucho de ocio. No es muy diferente, a veces, a esa costumbre bastante sana de dibujar sin ton ni son cuando la mente está ocupada, sin mayor entusiasmo, en otro asunto cualquiera y las circunstancias obligan a permanecer quieto y atento en un mismo lugar, impedido de seguir los dictados impacientes del instinto a vivir libremente. Arte maravilloso el del ocioso dejar que la mano se entretenga en gesticular sus laberintos sin designio. Arte sin pretenciones del simple correr de la pluma sin prisa alguna, entretenida en el propio asombrarse de lo que va dibujando el trazo o verbalizando la desmadejada caligrafía. No siempre escribir implica un sesudo ir montando estructuras y abriendo camino en direcciones más o menos orientadas hacia la razón, el conocimiento y la experiencia espiritual profunda. Puede y debe el escribir darse también a veces como una gratuita forma del ocio, suerte de abandono al caprichoso y deleitoso "dolce far niente" que los clásicos, con práctica sabiduría, llamaban el ocio digno. Quienes tienen por oficio escribir necesitan de cuando en cuando relajarse y darle paso al placer de escribir por escribir. Los resultados pueden ser a veces sorprendentes.

1 comentario:

Andrés dijo...

Esa actividad de dejar deslizar desbocadamente el instrumento de escritura de turno, ya sea éste un lápiz, pluma fuente, etc, la llamo "garabatismo". El garabatismo es precisamente la creación de formas libres engendradas por el subconsciente, mientras se está, por ejemplo, hablando por teléfono. La mente, muy concentrada en el meollo de la conversación, abre otro canal y comienza a guiar la mano, que a su vez crea formas geométricas, florales, o abstractas sobre el papel, de tal modo que al finalizar dicha conversación, el papel queda repleto de diseños surtidos, sin un milímetro de espacio en blanco de por medio.
A veces, y como para variar, uno comienza a escribir una que otra palabra, yá sea ésta el nombre de alguien o bién, inspirada por la misma conversación. He observado a varias personas practicando el garabatismo telefónico, y es interesante ver, que las mujeres tienden a hacerlos a manera de flor y de asterisco. Los hombres tendemos a hacer cuadrados, cubos con sombras o rectángulos fuertemente delineados.
En mi caso particular, siempre me salen tornillos, con rosca y todo, y dibujos geométricos en perspectiva y con sombra. Ahora, lo que resta, es revivir a Champollion para que nos explique su significado: ¡Seguramente descifraría escritura interesante con significado más significante aún!

Andrés