El artificio de la escritura / The artifice of writing


domingo, 5 de abril de 2015

La necesaria fantasía

Reconociendo tras una larga experiencia que no tengo una mente dada a la lógica, el raciocinio y las cavilaciones abstractas, queda claro que lo que yo escriba ha de ser un decir no conceptual: todo ficción y ensueño. Es lo que piensa el creador de fantasías justificándose intelectual y moralmente. 

No todos lo hacemos. No todo creador se compromete hoy con su labor de tal y con el talento que le ha tocado.

Hay mucha realidad de contundente barbarismo que enfrentar a diario y, por lo mismo, hace falta el escape a la esperanza de la fantasía. Escape que no puede ser permanente sino sólo pasajero: un descanso para el que vacila de cansancio acumulado a diario en el encuentro brutal de una realidad cada vez más dominada, diseñada incluso, por los peores: esos lobos del hombre de que ya hablaban los clásicos. 

Con efectividad malsana, el sistema inventa realidades cegadoras que solo creadores ajenos a las consecuencias de su imaginación y logro pueden hacer posibles. Son los artífices del engaño, maestros de la fantasía cegadora de un arte artificial que no tanto inventa como miente.

Son ellos los triunfadores, los que se alimentan de sus trucos, los que cumplen con los programas de la fantasía impuesta, la del mercado, la que vende, la que un público cada vez más insensible al engaño de un cultura del consumo fácil, adictivo como la doga más poderosa y destructiva. 

A la fantasía absurda de lo inmediato que satisface hace falta que añadamos la más exigente, la reveladora fantasía que de veras importa: la de una realidad que alcance las inmediaciones del paraíso y lo recupere en el reino de este mundo, el de nosotros: la vasta multitud de los que al lobo lo quisiéramos  mascota y no enemigo.



1 comentario:

Lula Jay dijo...

Hola Santiago,
Leí con mucho interés tu entrada. Me pareció muy interesante y bien elaborada, sobre todo significativo porque yo misma me he estado cuestionando la validez de esa fantasía que surge en mi imaginación de repente y no me deja dormir hasta quedarse estampada en un cuento cualquiera.

Con tanto problema en el mundo, ¿qué podemos aportar con nuestros cuentos? Un rato de esparcimiento y diversión y la satisfacción de un trabajo artístico. Que no nos mengüe el mundo con tanta crisis, todos necesitamos un escape y la fantasía es lo nuestro. Con mayor o menor elegancia pero ¡fantasía al fin!

Saludos afectuosos.